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ACEITE DE COCO… ¿DAÑINO PARA LA SALUD?

SE VIRALIZÓ LO SIGUIENTE:

“LA DIRECTORA DE DEL INSTITUTO PARA LA PREVENCIÓN Y EPIDEMIOLOGÍA DE TUMORES DE LA UNIVERSIDAD DE FRIBURGO EN ALEMANIA, KARIN MICHELS, AFIRMÓ QUE EL ACEITO DE COCO ERA “PURO VENENO”

¡Y ME LLUEVEN LAS CONSULTAS POR ESTE TEMA!. LO QUE OPINO: NO HAY UN TRABAJO CIENTÍFICO QUE SUSTENTE TAL ASEVERACIÓN. NO TODAS LAS GRASAS SATURADAS SON IGUALES NI NOCIVAS. NUESTRO CEREBRO TIENE UN ALTO PORCENTAJE DE GRASAS SATURADAS. LA LECHE MATERNA ES ABUNDANTE EN GRASAS SATURADAS (¿DEBERÍAMOS DESACONSEJARLA?)

Salió en todos los diarios del mundo esta demonización a un producto saludable que está siendo utilizado para mejorar enfermedades metabólicas, neurológicas, cardiovasculares y del neurodesarrollo entre otras. ¿Por qué no publican un poco sobre la margarina, los aceites comerciales comunes en las mesas cotidianas, y el resto de las grasas NO saludables contenidas en el plato de cada día, por ejemplo? ¿Por qué la gente tiende a comer todo light y hay cada vez más hígado graso y síndrome metabólico?

¿Quien habrá metido la cola en esta masiva difusión sobre una aseveración tan tajante que no está lo suficientemente fundamentada?

http://www.journal.au.edu/au_techno/2011/jan2011/journal143_article03.pdf En este link hallarán un artículo en donde pueden encontrar muchas referencias bibliográficas hablando de los beneficios del aceite de coco. Sugiero también buscar abstracts de trabajos científicos en referencia a este tema, en los cuales hallarán a veces que aún no hay conclusiones establecidas de sus bondades pero tampoco llega a ser desaconsejado por “nocividad”, porque no posee ingredientes tóxicos (asegurarse por supuesto que sea de buena calidad, como todo). La lectura de los trabajos científicos debe hacerse con conocimiento y criterio ya que las conclusiones a veces quieren mostrar forzadamente la validación de una hipótesis, y puede haber sesgos.

En mi experiencia clínica a lo largo de estos años es satisfactoria, pero por supuesto no es lo único que incorporo al cambio global que debe hacer el paciente para revertir o mejorar enfermedades crónicas.

Transcribo lo que escribimos al respecto con el Dr. Luis Detinis en el libro “Medicina que Cura”

Grasas buenas y malas:

Grasas “buenas”: Las grasas o aceites más recomendables son los de origen vegetal (oliva, lino, sésamo) extra vírgenes y de primera presión en frío. Esto es, sin químicos y sin la utilización de altas temperaturas que producen aceites TRANS que destruyen ácidos grasos y las vitaminas E.

Recomendaciones: para almuerzo y cena, mezclar una cucharada sopera de aceite de coco con una cucharadita tamaño té de aceite de lino o chía (ácidos grasos omega 3).

Además de los aceites, incluir el consumo de alimentos de considerable tenor graso, como semillas oleaginosas (sobre todo almendras, nueces, girasol, avellanas), aceitunas negras tipo griegas y palta. Lejos de ser perjudiciales, las grasas mencionadas son altamente saludables ya que previenen enfermedades cardiovasculares y arteriosclerosis, entre otras.

El Aceite de Coco, merece un párrafo aparte. Posee 90 % de grasa saturada. Tiene 2/3 partes de ácidos grasos de cadena media (AGCM). Los ácidos grasos que contiene son altamente saludables y por lo tanto recomendables su consumo diario. Posee el 50% de ácido láurico de grandes propiedades terapéuticas. Los ácidos grasos de cadena media no requieren el uso de sales biliares para su digestión ni energía para ser absorbidos, almacenados o utilizados. Pasan directamente al hígado donde se metabolizan y se transforman rápidamente en energía. Tampoco se almacenan en las arterias. Los AGMC han cobrado un gran interés para el tratamiento y prevención de la obesidad ya que no participan directamente en la lipogénesis (formación de grasa corporal de reserva).

· Beneficios de su ingesta: Mejora la inmunidad. Proporciona energía rápidamente al organismo. Es bactericida, antiviral y fungicida. Mejora el aspecto de la piel. Mejora el acné. Mejora el funcionamiento de la glándula tiroides. Indicado en Diabetes. Aumenta el colesterol HDL (colesterol bueno) y dislminuye la proporción LDL/HDL. Ayuda a prevenir cardiopatías. Disminuye el peso en obesidad. Recientes investigaciones dan cuenta de mejorías de hasta un 50 % en la función cognitiva en pacientes con Alzheimer. En casos de Alzheimer la ingesta de aceite de coco en dosis de 80 ml, forma parte de un protocolo de tratamiento biomédico (alimentación fisiológica, suplementación de macro y micronutrientes específicos y quelación de metales pesados tales como el aluminio). Se puede revertir la enfermedad si se detecta y trata a tiempo desde un abordaje integral incluyendo un protocolo biomédico.

· El aceite de coco es ideal para cocinar, ya que se mantiene estable a altas temperaturas a diferencia de cualquier otro aceite. No se pone rancio con el paso de los meses.

· Dosis recomendadas: Va de una cucharada diaria para niños de más de 11 kg hasta 4 cucharadas o más para adultos en dosis terapéuticas. Se puede agregar a batidas, jugos, infusiones o en cualquier receta. (ver recetas).

Grasas “malas”: Son las grasas hidrogenadas, las grasas trans e interesterificadas contenidas en margarinas y en gran cantidad de alimentos industrializados. Poseen químicos y para el mejor aprovechamiento se utilizan altas temperaturas que producen aceites TRANS que destruyen ácidos grasos y las vitaminas E, B6 y F y minerales como el cromo y el magnesio.
Los aceites o ácidos grasos TRANS, son los que provienen de aceites comerciales. El ejemplo típico es la margarina que fue sometida a un proceso de hidrogenación para endurecerla, transformándola en una grasa saturada que contiene el 25 % de aceites TRANS. Estos aceites son altamente perjudiciales ya que son los principales responsables en la producción de arteriosclerosis.

“Todo alimento cuya etiqueta señale el contenido de aceite hidrogenado, grasas trans o grasas interesterificadas debe eliminarse de la dieta”

Grasas saturadas e insaturadas: Las grasas (o aceites) saturadas son las que permanecen sólidas a temperatura ambiente, por lo general, de origen animal. Se encuentran en la carne, embutidos, hamburguesa, queso animal, manteca, etc.

Las grasas insaturadas son líquidas a temperatura ambiente. Son de origen vegetal y se clasifican en aceites polinsaturados (sésamo, girasol, maíz, uva, soja, etc.) y monoinsaturados (oliva).