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Alimentación saludable, consciente e individualizada.

Ante los problemas de salud de este siglo, la alimentación siempre constituye un pilar terapéutico. Sin embargo, la confusión acerca de cómo alimentarnos correctamente, pareciera ser directamente proporcional a la cantidad de modelos de dietas, muchas antagónicas, que se toman como soluciones mágicas, que con el tiempo son reemplazadas por otras, que a su vez vuelven a prometer los resultados que las anteriores no terminaron de lograr. 

Ser consciente implica tener conocimiento. Alimentación consciente significa saber qué se come, cuándo se come y cómo se come, de manera coherente, en sintonía con la propia naturaleza. Una vez que la persona está informada, será responsable de adoptar o no los cambios necesarios para prevenir enfermedades futuras o para curarse de alguna enfermedad que padece en el momento actual. La nutrición responsable es inteligente, nos ayuda a vivir en plenitud en los diferentes planos de nuestro ser (no sólo físico, sino también mental y espiritual).

Individualizar la dieta es fundamental. Lo que para unos resulta ideal, para otros no lo es tanto, o inclusive resultaría perjudicial. La individualización de la dieta requiere siempre de supervisión médica basadas en la clínica y en estudios complementarios de laboratorio. 

Existen modelos de dietas como ser: Paleo, Vegetariana, Vegana, Keto (cetogénica), Biomédica, Carbohidratos específica, Antiinflamatoria, Baja en Fodmaps, entre otras. De cada una de ellas puede tomarse una base para organizar el plan nutricional, pero siempre con las modificaciones necesarias para cada persona, apoyado en los estudios y seguimiento clínico que requiere cada caso. Cada una de ellas tiene sus beneficios y potenciales riesgos, por lo que requieren siempre de un acompañamiento profesional.


La alimentación saludable implica: 

  • Consumir alimentos que nutran y que a la vez no perjudiquen
  • Excluir alimentos que generan daño, muchos de los cuales son lamentablemente de uso popular y cotidiano
  • Priorizar el consumo de alimentos que se obtengan desde una producción cuidada
  • Ajustar los macro y micronutrientes a las necesidades individuales, apoyando cada plan nutricional en estudios de laboratorio que van desde los más básicos a los más sofisticados como estudios de sensibilidad y alergia alimentaria, de microbiota, de ácidos orgánicos, de detección de tóxicos y de polimorfismos genéticos, etc.